Disfunción cognitiva canina, características de la enfermedad - AMOR A LOS ANIMALES

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5 de junio de 2022

Disfunción cognitiva canina, características de la enfermedad



Tener un perro anciano que ya no responde a ciertas órdenes, que vuelve a hacer pis y caca en el lugar equivocado o que parece haber perdido parte del sentido espacial puede ser más grave de lo que se piensa. 

El síndrome de disfunción cognitiva canina es una afección que suele alcanzar a los perros mayores, sobre todo a partir de los 7 años, y que acaba impactando mucho en la vida de estos animales. 

El cuadro se refiere a un conjunto de cambios de comportamiento, que reflejan la pérdida de la capacidad de aprendizaje, la memoria, la atención y la noción espacial del perro.

Disfunción cognitiva: el perro anciano es más propenso a desarrollar el problema

El envejecimiento es un proceso natural, pero eso puede dejar al perro anciano más vulnerable a ciertos problemas, como la disfunción cognitiva canina

Se trata de una enfermedad neurodegenerativa, que conlleva una pérdida de capacidad cognitiva mayor de la que se consideraría normal para la edad, y que puede llevar a estados de demencia severa. 

Todavía se están realizando algunos estudios para tratar de identificar la causa exacta del problema, que aún no se ha aclarado del todo. Algunos han encontrado incluso similitudes con la enfermedad de alzheimer en los seres humanos. Sin embargo, el mecanismo exacto que desencadena el síndrome aún no se ha dilucidado del todo.

Otros estudios también han planteado la hipótesis de que las hembras, los animales castrados y los perros pequeños también serían más susceptibles de contraer la enfermedad, pero esto aún no se ha confirmado. 

Lo que se sabe con seguridad es que cuanto más viejo es el perro, mayor es el riesgo de desarrollar el síndrome de disfunción cognitiva canina. 

Los perros epilépticos también tienen un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad, y mucho antes en comparación con los perros normales.

Síntomas de disfunción cognitiva canina

  • Cambiar los patrones de sueño, dormir durante el día y permanecer activo por la noche.
  • Disminución de la interacción con los propietarios y otros animales de la casa.
  • Desorientación, perderse por la casa o quedarse atrapado detrás de los muebles y las puertas.
  • La ansiedad.
  • caminar compulsivamente, principalmente por la noche.
  • Orinar o defecar en el lugar equivocado.
  • Pérdida de aprendizaje y de memoria, como el olvido de órdenes que ya conocía.
  • Ladridos y llantos excesivos, principalmente por la noche.

Cómo se hace el diagnóstico de la enfermedad en los perros

Si tiene un perro anciano que ha empezado a mostrar uno o más síntomas de disfunción cognitiva, puede ser el momento de buscar la ayuda de un profesional. 

El diagnóstico lo realiza el médico veterinario basándose en la edad del animal, los antecedentes y los signos clínicos compatibles con la enfermedad, asociados a la exclusión de otras patologías que pueden causar síntomas similares, como trastornos metabólicos o tumores cerebrales. 

Además, como indica el neurólogo, también es posible realizar una resonancia magnética, que desempeña un papel importante en este análisis. Con la resonancia, es posible descartar otras enfermedades cerebrales y reforzar el diagnóstico de la disfunción cognitiva canina.

¿Existe un tratamiento para la disfunción cognitiva en los perros?

Aunque no hay cura para la disfunción cognitiva, con el diagnóstico confirmado es posible iniciar tratamientos capaces de frenar la progresión de la enfermedad y dar más calidad de vida al perro anciano. 

Las opciones incluyen dietas y suplementos nutricionales específicos, medicamentos y acupuntura, tratamientos que pueden ser guiados por el veterinario de su perro.

Además, otra medida que puede ser muy eficaz es invertir en actividades dirigidas a la estimulación física y mental del animal. Hay varias opciones, como los juguetes interactivos para perro que ayudan a estimular las capacidades cognitivas. 

Las interacciones sociales (ya sea con humanos o con otros animales), los comederos interactivos, los ejercicios físicos regulares y la enseñanza de trucos y otras órdenes básicas son puntos importantes en el tratamiento de la enfermedad.

Las revisiones y los estímulos físicos y mentales pueden prevenir la disfunción cognitiva canina

La principal recomendación para prevenir la enfermedad son las actividades de estimulación física y mental, ya que este tipo de ejercicio es el que mantiene el cerebro activo y retrasa la progresión de la demencia. 

Otra medida preventiva que también puede añadirse son las citas de revisión periódicas. Así, es posible estar seguro de cómo está la salud del perro anciano e incluso realizar el diagnóstico precoz de la enfermedad, lo que sin duda ayuda mucho en el tratamiento. 

Muchos propietarios acaban confundiendo los síntomas típicos de la disfunción cognitiva con signos de envejecimiento y solo buscan ayuda cuando la enfermedad está ya muy avanzada. Por lo tanto, en caso de que haya algún indicio o sospecha de que su perro tiene una disfunción cognitiva canina, ¡no deje de llevarlo al veterinario! El seguimiento médico es esencial en este momento.

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